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Un diluvio intergaláctico

   



     Las nuevas observaciones de ALMA publicadas en junio pasado constituyen la primera evidencia directa de que las frías y densas nubes pueden fusionarse a partir de caliente gas intergaláctico y sumergirse en el corazón de una galaxia para alimentar a su agujero negro supermasivo central. También remodela la visión que los astrónomos tenían sobre cómo se alimentan los agujeros negros supermasivos en un proceso conocido como acreción.

       Anteriormente, los astrónomos creían que, en las galaxias más grandes, los agujeros negros supermasivos tenían una dieta lenta y constante de gas caliente ionizado proveniente del halo de la galaxia. Las nuevas observaciones de ALMA muestran que, cuando las condiciones meteorológicas intergalácticas son favorables, los agujeros negros también pueden darse un atracón de nubes gigantes de gas molecular muy frío en forma de grumosos y caóticos “aguaceros”.

       Tremblay y su equipo utilizaron ALMA para estudiar un cúmulo de unas 50 galaxias inusualmente brillante, conocido como Abell 2597. En esencia es una galaxia elíptica masiva, y se conoce como el cúmulo de galaxias más brillante. Disperso uniformemente entre estas galaxias, encontramos una atmósfera difusa de gas ionizado caliente, que previamente fue observado con Chandra, el Observatorio de rayos X de la NASA."Este gas, que está muy muy caliente, puede enfriarse rápidamente, condensarse y precipitar de un modo muy parecido a lo que ocurre en la atmósfera de la Tierra cuando el aire cálido y húmedo genera nubes de lluvia y precipitaciones", explicó Tremblay. "Las nuevas nubes condensadas caen en forma de “lluvia” sobre la galaxia, impulsando la formación de estrellas y alimentando su agujero negro supermasivo”.

      Cerca del centro de esta galaxia los investigadores descubrieron este escenario: tres enormes masas de gas frío escorándose hacia el agujero negro supermasivo situado en el núcleo de la galaxia a alrededor de un millón de kilómetros por hora. Cada nube contiene tanto material como un millón de soles y tiene un tamaño de decenas de años luz.
      Aunque ALMA solo fue capaz de detectar tres nubes de gas frío cerca del agujero negro, los astrónomos especulan que puede haber miles en las proximidades, proporcionando al agujero negro un constante aguacero que podría impulsar su actividad durante mucho tiempo.



      
     Ahora, los astrónomos planean utilizar ALMA para buscar estas "tormentas" en otras galaxias con el fin de determinar si esta “meteorología” cósmica es tan común como sugiere la teoría actual.









Este trabajo de investigación se ha presentado en el artículo científico titulado: “Cold, clumpy accretion onto an active supermassive black hole”, por Grant R. Tremblay et al., en la revista  Nature el 9 de junio de 2016. 
Crédito:ESO/ALMA 

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